Días antes de las elecciones generales de Uganda del 15 de enero, los funcionarios del gobierno negaron públicamente los planes para restringir el acceso a internet. A principios de enero, las autoridades dijeron a los medios locales que no habría apagón de internet durante la votación(nueva ventana).
El martes, solo unos días antes de que abrieran las urnas, Uganda ordenó una suspensión nacional del acceso público a internet, citando la necesidad de frenar la “desinformación” y el “fraude electoral(nueva ventana)“.
Para la gente en el terreno, esto no fue una sorpresa.
En las semanas previas a las elecciones, Proton VPN vio dos grandes aumentos de registros desde Uganda, cada uno superior al 250 %, ya que la gente anticipaba un apagón. Cuando el cierre realmente comenzó, los registros de Proton VPN desde Uganda se dispararon en más del 8.000 %(nueva ventana), mientras la gente intentaba reconectarse con el mundo exterior. El pico ocurrió en el lapso de una hora.
El grupo independiente de monitoreo de internet NetBlocks confirmó(nueva ventana) una interrupción a escala nacional, coincidiendo con los avisos oficiales de la Comisión de Comunicaciones de Uganda que ordenaban restricciones para “mitigar la rápida propagación de la desinformación”.

Aunque las autoridades indicaron un cierre amplio de los servicios de internet, los datos de monitoreo muestran que algunas conexiones permanecen activas. La caída inicial fue inmediata, seguida de un declive gradual, lo que puede indicar una implementación por fases en las redes.

Este patrón se está volviendo cada vez más familiar.
En todo el mundo, los períodos electorales ahora a menudo coinciden con apagones de internet(nueva ventana), limitaciones o prohibiciones de plataformas. Los gobiernos a menudo enmarcan estas acciones como ‘salvaguardias temporales’. En realidad, cortan a periodistas, grupos de la sociedad civil, voces de la oposición y personas comunes en el momento en que el acceso a la información es más importante.
El cierre de Uganda destaca un cambio más amplio: las personas ya no toman las garantías oficiales al pie de la letra. Planifican para los apagones digitales de la misma manera que algunos podrían prepararse para las tormentas. Los datos muestran que los ugandeses esperaban ser desconectados y actuaron con anticipación.
En Proton, creemos que el acceso seguro a internet es una piedra angular de las sociedades democráticas. Cuando los gobiernos cierran la conectividad durante las elecciones, proteger el acceso a la información se convierte en una necesidad.


